El macrobotellón de Barcelona acaba con 68 heridos y 54 detenciones

Me veo en la necesidad de para reivindicar un derecho del que los jóvenes madrileños nos hemos visto privados.

Leía el otro día:

Los "macrobotellones" dejan un total de 81 heridos y 70 detenidos en Barcelona y Salamanca.

La ley antibotellón regional, que entró en vigor en verano de 2002, prohíbe el consumo de alcohol en la vía pública.

Y aún oigo a personas "maduras" que protestan e incluso se escandalizan ante el hecho de que la juventud nos reunamos en grupo para beber en la calle, en un parque, etc... Lo que ellos no saben es que las razones de esta práctica van mucho más allá del simple hecho de beber. Me enferma pensar que, suponiéndose más "maduros" y responsables que nosotros, su única alternativa para nosotros sea la prohibición. ¿Acaso no bebían nuestros padres cuando eran jóvenes? ¿no lo hacían nuestros abuelos? Y ahí están: no les ha pasado nada, han estudiado, han trabajado, han formado una familia. Y algunos de ellos quizá han sido los que han prohibido este hecho.

Pero vayamos a la realidad y sobre todo a los verdaderos motivos:

La realidad es que los jóvenes no tenemos alternativas de ocio nocturno no consumista:

Hace escasos meses hice un botellón, si se puede llamar así, con unos amigos, antes de ir a una discoteca del centro. Nos pilló un policía, que, no conforme con tomarnos los datos (la multa la pudimos evitar por ser la primera vez que nos sorprendían) nos largó un sermón sobre la "aberración" que estábamos cometiendo: "¿Os parece normal beber en la vía pública? deberíais avergonzaros, borrachines"

¿borrachines? por dios santo! ¡¡una botella de Brugal para 4 personas!! Y encima tengo que soportar el insulto "borrachines" de un señor que no nos conoce de nada.

Con ésta absurda ley, los jóvenes nos vemos obligados a desembolsar 6 euros por un cubata que prácticamente es todo hielo, ESTO SÍ ES UNA ABERRACIÓN, un auténtico acto de piratería.

Pero voy más allá del tema económico.

Entro en un pub a las 2 de la mañana. A punto de quedarme sordo por el ruido (sí, ruido, no música) me acerco a la escotada camarera y le pido un ron con hielo. No se entera y se lo tengo que pedir de nuevo. Por tercera vez me tengo que acercar al oído de la señorita y dejarla casi sorda para pedir una puñetera bebida. Con la voz casi ronca por las voces que he tenido que dar, cojo aire de nuevo para iniciar una "conversación" con una guapa chica que está a mi lado. Después de intercambiar 4 frases absurdas de acercamiento desisto porque ya estoy agotado de tanto vocerío.

¿No os ha pasado que en un pub o una discoteca no podéis seguir una conversación?

CONCLUSIÓN: Los jóvenes nos reunimos en lugares de la vía pública para beber, charlar tranquilamente y conocer otras personas. Sí señor, y qué. En el fondo, como cualquier ser humano, sentimos la necesidad de hablar, conocer personas, intercambiar opiniones, ligar... y encima gastamos 5 veces menos dinero. ¿¿POR QUÉ DEMONIOS HE DE GASTAR 15 Ó 18 EUROS PARA TOMAR 2 SIMPLES COPAS EN UNA DISCOTECA EN LA QUE NI SIQUIERA PUEDO HABLAR CON LA GENTE?? Y a pesar de todo, la gente sigue yendo...

Pues no señor, me niego a comprar 2 vasos de hielo por dos mil quinientas pesetas.

El problema del derecho que reivindico es que, desgraciadamente, existen capullos, y me quedo corto con este calificativo, que no respetan nada la vía pública y dejan tirados en los parques las bolsas, botellas, hielos, vasos... gritan más de la cuenta enfrente de viviendas particulares a altas horas de la madrugada... En este sentido comprendo las quejas de los vecinos que han de soportar todo esto. Realmente no se quejan de que bebamos o nos reunamos, sino del ruido, desperdicios y meadas que dejan muchos subnormales, y que el resto pagamos.

En esta dirección apuntaba la consejera de Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro, que defendió el derecho de los jóvenes a divertirse y a concentrarse si quieren, pero teniendo "muy clarito" que deben respetar los derechos de los demás ciudadanos.

Que conste que no en todas las provinicias españolas los jóvenes actúan de la misma forma incívica. Yo nací en Asturias y allí, cuando los chicos y chicas hacen botellones lo suelen recoger todo o casi todo. No en vano, se le ha concedido a Asturias la famosa escoba de plata a la ciudad europea más limpia.

En Madrid la gente, sin ánimo de ofender, es más cerda. Llevo 7 años viviendo en el centro y siempre me sorprendo de lo marranos que son en general, no sólo los jóvenes, si no la gente mayor también. Aquí es habitual encontrarse a un conductor vaciando un cenicero por las ventanillas, ver un grupo de gamberros, en la noche, dando patadas y vaciando las papeleras de una calle... papeleras por cierto que escasean bastante en la capital, al igual que los contenedores de basura. Pero claro, esto no es una prioridad para Gallardón, el cobrar por los aparcamientos en cambio sí.

Volviendo al tema que nos ocupa: podría copiarse un poco del Ayuntamiento de Córdoba, que recientemente ha extendido su programa Esto es otra movida a cuatro centros cívicos y deportivos más para prácticas alternativas al botellón del fin de semana.

¿Por qué no nos dan alternativas más saludables y más económicas? Desde aquí retaría a las autoridades madrileñas a organizar una fiesta gratuita con conciertos de grupos locales, barra de bebidas no alcoholicas, actividades culturales y servicios adecuados, lo que demostraría que la falta de alternativas causa el botellón.

Otra cosa que tampoco me parece correcta en la práctica de un botellón es que acudan "niños" y "niñas" de 15, 14 e incluso 13 años a beber. En este caso, la culpa ya no es tanto de los jóvenes, si no de los padres que permiten que esto ocurra. ¿Qué demonios hace un crío de primaria a las 12 de la noche bebiendo? ¿Qué hacen mientras tanto sus padres?

JUEGOS DE BOTELLÓN